De cómo decidí ir a Venezuela cuando todo el mundo me decía que no

Yo quería venir a Venezuela. Desde el momento cero que surgió la idea yo quería venir. Me parecía lo más lógico, geográficamente el mapa me indicaba que después de llegar a lo más norte de Brasil tenía que ir a ese país. Saltarlo sólo porque “está en crisis” y tiene muy mala prensa internacional me parecía una estupidez.

Eso era lo que pensaba mi lado racional, reflexivo. Mi otro lado tenía muchas dudas, un poco de miedo. Es que eran tantas las cosas que nos contaban del país que parecía que íbamos directo hacia el infierno. Que nos estábamos entregando solitos a la desgracia.

Cuando empezamos con mi compañero a debatir la idea de por dónde íbamos a salir de Brasil cuando ese país ya estuviera recorrido, estábamos todavía muy lejos de cualquier frontera. Como nunca llegábamos a un total acuerdo, siempre decíamos que cuando estemos por Manaos íbamos a tomar la decisión. Si no era Venezuela entonces seguíamos directo por el Amazonas hasta Colombia.

Pero, a decir verdad, yo nunca consideré ir por Colombia. Si bien el viaje de 7 días en barco me llamaba la atención yo realmente sentía que tenía que ir a Venezuela. Que a pesar de las cosas que nos decían, existían esos viajeros que habían pasado por Venezuela y habían sobrevivido. Y más, la habían pasado bien. Que los lugares eran increíbles y su pueblo encantador. Yo prefería quedarme con esas palabras que cualquier otro mal panorama que me pintaran.

Viajar como mochilero a Venezuela en tiempos de crisis

Con la bandera venezolana y una teta en la mano: un heladito casero que se vende en bolsitas de plástico. Al estilo del sucon brasilero.

Entonces llegó el día. El viaje por Brasil se terminaba y teníamos que encarar una nueva frontera. No voy a mentir, los días previos a entrar a Venezuela mi cabeza iba a 10 mil por hora. Que si nos iba a alcanzar el dinero que habíamos juntado para no trabajar en todo el tiempo que estemos en el país, y si la policía nos revisaba y nos pedía dinero, y si nos robaban, y si y si… Y un mundo de hipótesis e ideas formadas a partir de prejuicios y cosas que dicen los medios de comunicación, la gente que ha escuchado cosas por ahí, los propios venezolanos…

Al final la frontera Brasil– Venezuela fue tan tranquila como cualquier otra frontera terrestre que crucé. En migración de Brasil me pusieron la multa por excederme de los días correspondientes, y hasta los oficiales bromearon sobre ello. Después de cambiar nuestros primeros reales a bolívares, fuimos caminando menos de 1km hasta migración de Venezuela. Pensando que nos iban a revisar y preguntar muchas cosas, fue todo super normal.

Estábamos oficialmente en la República Bolivariana de Venezuela.

Viajar por Venezuela hoy

Los aventureros que, cada uno por su lado, emprendimos este viaje por Venezuela. Acá en la casa de Luis, couchsurfer que nos ayudó muchísimo en nuestros primeros días en Santa Elena.

Viajar a Venezuela: primeras impresiones.

Lo primero que observamos que iba a ser un dolor de cabeza, durante toda nuestra estadía en el país, era cambiar dinero. Algo tan sencillo de hacer en otros países acá no lo es. Primero porque Venezuela tiene dos tipos de cambio de dólar (como hace unos años en Argentina), pero con una diferencia abismal entre el oficial y el paralelo. Así que siempre te conviene cambiarlo a este último si encontrás a alguien que te lo cambie.

El segundo contratiempo es que Venezuela padece de escasez de papel moneda. Sufre de una inflación disparatada, de una semana a otra suben los precios notoriamente. Con sólo decir que, luego de estar en el Monte Roraima totalmente desconectados por 7 días, al volver a la ciudad todos los precios habían subido un 50%. Por este motivo, el dinero en efectivo no alcanza ya que siguen en circulación billetes de 20 o 50 bolívares, que hoy en día ya no valen nada.

De la mano viene el límite de bancos y cajeros automáticos que no dejan extraer más de 15.000 bolívares por día por persona. Y un paquete de arroz está 30.000. En consecuencia, otra de las cosas que pude observar en este mes en Venezuela, es que todo significa una cola. Sea para extraer dinero, para pagar en el supermercado porque la red para tarjeta se cae seguido, para acceder a los productos de precios regulados por el gobierno o para cargar gasolina (es tan barato que en Santa Elena, ciudad fronteriza, la llevan a Brasil a revenderla) siempre hay grandes colas para todo.

Como resultado de la devaluación de la moneda, cambiar 10 dólares al cambio paralelo es tener una caja de billetes. Ya sabemos que 50.000 bolívares pesa medio kilo, porque en Santa Elena nos pusieron los fajos de billetes directamente sobre la balanza.  Para qué contarlos si se pueden pesar.

Moneda de Venezuela

Sí, así como lo ven. Los billetes de 100 bolívares que alguna vez fueron el billete de denominación más alta, hoy tienen poco valor. Ir a comprar con todo esto es una locura.

Otra de las cosas que habíamos escuchado antes de entrar al país era acerca de la escasez de productos para consumir. En Santa Elena, la primera ciudad en que estuvimos, vimos oferta de casi todo. No recuerdo nada esencial que no se encuentre. Pero claro, estamos hablando de una ciudad que está a 20 kilómetros de Brasil. Ya sean los productos o el dinero en efectivo ahí no escaseaban.

En Puerto Ordaz, la segunda ciudad que visitamos, pudimos palpar otra realidad. Ya a más de 600 km de la frontera, el efectivo sí escaseaba, tanto que eramos como marcianos al pagar en cash en el supermercado. Es muy raro que alguien pague una compra de 50.000 bolívares ( poco más de 1 dólar al cambio de hoy) al contado. Varias veces, otra gente que estaba comprando, nos pidió nuestro efectivo y ellos a cambio nos hacían la compra con la tarjeta. Y algunos productos básicos como el arroz, el azúcar o la harina de trigo, no se encuentran en todos lados o sí, pero a precios bastante elevados para la economía venezolana.

Según lo que nos comentaron, la situación está mucho mejor que hace un año dónde las góndolas estaban directamente vacías. Hoy no se ve esto, pero si puedo decir que hay poca variedad. Ves siempre las mismas marcas.

Viajar como mochilero por Venezuela en crisis

A veces en el supermercado ves el mismo producto en 3 góndolas seguidas…

Nosotros nos adaptamos como aprenden a hacerlo los venezolanos. Adecuamos nuestro presupuesto a las cosas que podemos comprar. Ya nos hicimos fan del casabe, tipo un pan o una tortilla de harina de yuca. Las últimas semanas estamos llevando una dieta totalmente vegetariana (por suerte hay muchísima variedad en frutas y verduras, vivan los jugos naturales) y casi libre de harina de trigo.

La inseguridad también era algo que escuchábamos mucho. No diría que no existe, pero hasta ahora me parece igual a la inseguridad que viven todos los países latinoamericanos. Es andar con cuidado y precaución como lo hacemos siempre cuando andamos con nuestras cosas. No andar dando papaya, como dirían por Colombia.  Más que a alguien de civil que me pueda hacer algo, le tengo más miedo a la policía. Pero por ahora, todo chévere.

Viajar hoy en día por Venezuela es armarse de paciencia y tranquilidad porque ciertas cosas no son fáciles. Pero para eso estamos acá ¿no? Para un golpe de realidad, porque viajar no siempre es cómodo. Si a mi me estresa, ni te imaginas a los venezolanos que viven diariamente con estos problemas.

A un mes de haber cruzado la frontera, los miedos han ido disminuyendo y me fui acostumbrando al ritmo del país. No era tan terrible como nos decían. Se puede viajar por Venezuela aún en estos tiempos, y el aprendizaje, creo yo, es aún mayor. Los venezolanos han sido más que hospitalarios y buena gente con nosotros, si bien alguna que otra vez se han querido aprovechar al vernos turistas (que te puede pasar en cualquier lado) siempre nos han ayudado en todo. Estoy más que contenta de estar en Venezuela.

Viajar como mochilero por Venezuela en crisis

Con nuestra couch Kathy y su hijo Diego, en el Parque de la Llovizna en Puerto Ordaz.


12 comentarios

losmundosdejuana · noviembre 3, 2017 a las 6:07 pm

Fantástica entrada

Paloma · noviembre 5, 2017 a las 7:16 pm

Que bueno que estén en Venezuela! Los admiro que se hayan animado a dejar de lado los prejuicios y entrar a recorrer el país. Después de todo lo que se lee y se escucha, es genial tenerte ahí para que nos cuentes cómo lo viven ustedes… Seguro que la situación no debe ser la mejor, pero ojalá no sea tan disparatada como dicen los diarios. Saludos!

    macatorrente · noviembre 6, 2017 a las 2:56 pm

    Gracias Paloma! Sí, la situación no es la mejor, y si bien todavía me falta conocer muchos estados del país para tener una visión amplia, considero que esto no es el infierno tampoco jaja. La gente sigue viviendo, como en todos lados… Un beso hasta Nueva Zelanda!

      Paloma · noviembre 6, 2017 a las 6:32 pm

      Sí, seguramente en unos meses puedas dar otra opinión, cuando ya hayas viajado por todo el país. Pero ojalá tengas la mejor experiencia en Venezuela, conozco muchos venezolanos que hablan maravillas de su gente y de sus lugares para pasear y recorrer, me da mucha pena lo que está pasando ahí, por eso espero muy ansiosa tus posts. Un beso graaande!

osmarys · diciembre 8, 2017 a las 3:13 pm

muy buena entrada, y claro que les va ir estupendo. Siempre hay esperanzas

    macatorrente · diciembre 8, 2017 a las 7:34 pm

    Me alegro que te haya gustado, intente ser lo más sincera según mi percepción y vivencias. Ojalá las cosas mejoren 🙂

Ricardo · abril 13, 2018 a las 7:52 pm

Buena tarde, tengo la inquietud de viajar a Venezuela este 2018, me podrían apoyar con el presupuesto diario por persona para ir de mochilero? Para tener una idea general de cuanto dinero necesitaría, y otros tipos que me pudieran dar, se los agradecería

    macatorrente · abril 13, 2018 a las 8:25 pm

    Hola Ricardo, mirá las cosas en Venezuela cambian mucho en poco tiempo, y como ya pasaron 3 meses desde que hice el viaje la información que te doy puede estar un poco desactualizada.. pero yo creo que con 10 dólares por día vas a estar más que cubierto para el hospedaje (uno bueno) y comida. Incluso estoy segura que con la mitad también te alcanzaría (teniendo en cuenta que un hotel quizá este sólo 1/ 2 dólar la noche). Tenés que tener en cuenta que hay escasez de papel moneda y conseguir bolívares es bastante difícil y cuando cambies tu moneda por bolívares, siempre pedí billetes de alta denominación para no cargar con una cantidad absurda de dinero.
    Se cuidadoso y precavido según la zona y horario que estes.. a dónde queres ir?? Cualquier cosa mandame un email, mi información está en contacto, y charlamos mejor.
    Abrazo.

      fernando · junio 7, 2018 a las 11:15 am

      hola! tengo ganas de emprender este viaje y tengo algunas dudas! puedo escribirte?
      Gracias, Fernando, uruguay!

        macatorrente · junio 7, 2018 a las 11:46 am

        Sí, claro Fernando! En la página de contacto tenés mis datos.

Carta a Caracas – De mochila y sin coordenadas · abril 17, 2018 a las 12:26 pm

[…] decidimos venir a mochilear por Venezuela dijimos: “bueno pero a Caracas no vamos¨. Todo el mundo nos decía tantas cosas malas de Venezuela y especialmente de su capital, de vos, […]

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