Me da miedo viajar

TENGO MIEDO.

M I E D O

Misma palabra que me dijeron dos personas diferentes el mismo día. Que quieren viajar, hacer un viaje largo, probar algo nuevo, que se sienten atrapados en la rutina y la velocidad de la ciudad. Que tienen el impulso ahí agazapado para no echarlo a volar porque tienen miedo.

El famoso miedo destructor de sueños. Tapando nuestras estrellas, nuestras posibilidades, haciendonos pequeñitos. Una y otra vez jugando su malvado juego en diferentes contextos.

Supongo que cada uno está atado a sus propias cadenas, esos temores que no dejan actuar. El miedo a viajar, a fracasar, a las inseguridades de vivir algo nuevo, al que dirán, a cambiar. Todos tenemos miedos. Es natural, es una de las características que nos hace humanos.

El miedo es normal. Es nuestro sistema de alerta activado frente aquellas cosas que consideramos peligrosas o no conocidas. En definitiva, los miedos son aprehendidos como tales según lo que nos dice la televisión, sobre experiencias personales pasadas o que le han pasado a otros, sobre lo que nos dicen que hay que tener miedo.

Los miedos funcionan como subir una escalera: cuando subís un peldaño y pensás que dejaste atrás los miedos, otros nuevos aparecen que son el equivalente a otro peldaño y así sucesivamente. Los miedos nunca se acaban, siempre se renuevan. Cuando crees que por fin venciste ese miedo que te carcomía por dentro y que ahora tenes paso libre para vivir sin miedo, surgen otros. Pero cuando lográs superar esos que creías insuperables, aprendes que son necesarios para poder seguir avanzando. Que siempre van a estar pero ya no te van a frenar.

El problema es cuando dejamos que el miedo nos paralice y nos mantenga aferrados con los pies a la tierra como si estuviéramos al borde del precipicio. Como si tomar esa decisión que tanto nos da vueltas y vueltas en la cabeza fuera tirarnos al vacío.

El valor no es la ausencia del miedo, es la conquista de este

Pero, ¿acaso en el transcurso de nuestra vida no nos enfrentamos a diferentes demonios internos? Si pudiste enfrentar a esa sociedad machista y patriarcal y gritar que sos homosexual, si pudiste irte a vivir a una ciudad a 1000 km lejos de tus papás, si superaste ese primer día en la facultad o ese último final que te mantuvo con insomnio toda la noche, si superaste una muerte inesperada de un ser querido o si pudiste pararte frente a un escenario con cientos de personas a cantar, decime, ¿de qué miedo hablas?. El temor a viajar pareciera que quedará chiquito y tonto frente a estos miedones.

El miedo a viajar es común, pero no es más aterrador a todas esas cosas que ya sobrepasaste. Es normal porque implica hacer algo que no conocemos, adentrarnos en situaciones y circunstancias que no podemos controlar ni prever. Es salir de la tan nombrada “zona de confort” donde todo es conocido, medible, controlable. Y nada es inesperado.

Cuando estoy viajando y la gente que voy conociendo y encontrando me pregunta si no tengo miedo de viajar, me quedo un poco atónita. ¿Miedo a qué? No es que no lo tenga, es que no se que responder.

¿A extrañar y estar lejos de tus seres queridos? Siempre podés volver.

¿A qué no te guste el viaje? ¿Qué no te guste el lugar? Siempre podés volver o ir a otro lugar.

¿A qué te roben? Te puede pasar en la ciudad donde vivís, en la esquina de tu casa o saliendo del laburo. Si te tiene que pasar, te va a pasar en cualquier lado del mundo.

¿A quedarte sin plata? Vas a encontrar la forma de hacer algo para solucionarlo. Si hablas con la gente un plato de comida nunca te va a faltar. Las mejores ideas surgen cuando no está la plata para solucionar las cosas.

¿A desperdiciar el tiempo? Los viajes nunca pueden ser tiempo perdido, siempre, siempre, es tiempo ganado. Viajando vas a aprender más de la vida que 10 años en el mismo lugar haciendo las mismas cosas.

Las cosas que más tememos ya nos han ocurrido en la vida

No quiero parecer soberbia ni superada. No. Yo también tenía (y tengo) mis miedos, pero un día encontré el modo de hacerlos callar. Que no sean la soga que tenía en el cuello que no me permitían seguir para adelante, para darle cuerda a mis sueños. Entendí que los miedos siempre van a estar ahí, susurrando por lo bajo que no haga aquello porque me va a ir mal o que voy a fallar. Comprendí que a veces hay que arriesgarse un poquito si me quiero ir a dormir con la mente tranquila y no desvelándome con mil preguntas demenciales al estilo de ¿y si habría hecho esto… qué hubiese pasado?.

También entendí que si cualquier cosa de esas llegase a pasarme sea en el país que esté, voy a encontrar gente que me ayude. Por que es así: hay mucha gente en el mundo dispuesta a ayudarte, mucha más de las que no. ¿O acaso si alguien te pidiera ayuda vos no lo ayudarías? Las personas en cualquier lado del mundo son más parecidas a nosotros de lo que creemos. Entonces, si algo de cualquier de esas cosas u otras ocurriesen, no voy a estar sola. Nunca estamos solos.

Tengamos miedo, pero ganémosle la batalla. Viajemos para derribar esos miedos que muchas veces son el disfraz de mentiras y prejuicios. Identifiquemos ese miedo, mirémoslo bien de frente y gritémosle que no nos va a ganar. Que el miedo sea el motor que nos impulse a vencerlo, a superarlo y superarnos.

Les dejo con unas palabras de Eduardo Galeano, pensador latinoamericano, que me gustan mucho.

El Miedo Manda

Habitamos un mundo gobernado por el miedo, el miedo manda, el poder come miedo, ¿qué sería del poder sin el miedo? Sin el miedo que el propio poder genera para perpetuarse.

El hambre desayuna miedo.
El miedo al silencio que aturde las calles.
El miedo amenaza.
Si usted ama tendrá sida.
Si fuma tendrá cáncer.
Si respira tendrá contaminación.
Si bebe tendrá accidentes.
Si come tendrá colesterol.
Si habla tendrá desempleo.
Si camina tendrá violencia.
Si piensa tendrá angustia.
Si duda tendrá locura.
Si siente tendrá soledad.

 

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4 comentarios en “Me da miedo viajar

  1. Tomas

    Hola mi nombre es Tomás y también soy argentino, me recibí de abogado y estoy pensando en renunciar el año que viene a mi trabajo y mandar todo a la pipa, con el título incluido, para salir al mundo que siento que me está esperando, aunque no tanto como yo. A pesar de los miedos tengo tomada la decisión y lo voy a hacer, pero solo tengo una duda y aprovechando tu generosidad, te la quisiera compartir para que, en caso que lo consideres, me puedas brindar alguna devolución. En un primer momento pensaba en ir a Italia y Grecia y conocer el mediterráneo, sin más que el pasaporte argentino, con un máximo de 90 días, luego pensaba salir de la eurozona a los balcanes por 90 días y volver a entrar a Italia y estar 90 días más. Con la idea de ver que pinta, aunque siendo turista estaría siempre jugando con ese límite de 90. La idea era entonces después volver a Sudamérica y empezar a recorrerla a dedo, mochileando, en carpa, conociendo estos pagos. Incorporándome a su naturaleza. Ahora bien, estoy dudando si no sería mejor empezar directamente en sudamérica ya que por lo que se ve, por lo que uno puede averiguar, los requisitos para entrar y permanecer en Europa, la vida allá, parece estar dispuesta en un estado de control y de vigilancia que es del que justamente me quiero retirar, similar (quizás no tanto) al que se vive en la Ciudad de Buenos Aires. Esa es mi disyuntiva. Ir a Europa gastar mucha plata en viajes, tener un límite a la vuelta de la esquina, una precipitación constante en puerta, cuando podría iniciar directamente el viaje por Sudamérica: Argentina, Brasil, Bolivia, Perú, quizás vivir deambulando signifique vivir, quizá encuentre algún lugar de ubicación que no me haga sentir como un nómade cuando recorro esta Capital que a mi juicio se hunde en sí misma. Te pido un consejo, un punto de vista. Por lo que veo tenés experiencia mucha y espero que me puedas ayudar. Desde ya te agradezco y te mando un beso!

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    1. Hola Tomás! Te puedo dar mi consejo a partir de la experiencia que yo tuve al comenzar a viajar: comenzá por Sudamérica, te vas a encontrar con muchos viajeros en la misma que vos: empezando a viajar y con ganas de cosas nuevas y de dejar atrás la vida de ciudad.
      Yo hace 3 años que viajo por Sudamérica y aprendí tanto pero tanto, que cambió mi forma de vida.
      Aunque con buena predisposición y ganas de un cambio, las cosas salen en cualquier lado.
      Pero al final del balance, hace lo que te deje más tranquilo que con confianza, va a ir bien.
      Gracias por comentar acá y espero haberte ayudado un poquito. Un beso! Y que salgas pronto a la aventura!

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  2. Maira Cepeda

    Usted es una grosa, muchacha! Ademas de inteligente y con los sentidos bien abiertos, viajas con el corazon en la mano.. eso te hace grande. Admiro y celebro que haya gente grande y aun queriendose superar. Eso es humildad y a la vez amor propio. Un fuerte abrazo desde Perga(donde sos bienvenida), seguramente nos volveremos a cruzar! Abrazooo

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