En estos 12 meses viajando por Brasil, me han levantado unos 43 autos y camiones, con los cuales he recorrido más de 5000 kilómetros.
De algunos no me acuerdo de sus nombres y de otros me cuesta recordar su cara. Pero, sin duda, de la mayoría tengo algún recuerdo, alguna anécdota. Son horas de viaje hablando y hablando, que te cuenten toda su vida a través de fotos e historias, que sepas de sus hijos, esposas y amantes. Muchos, incluso, me han ayudado en la ardua tarea de a aprender portugués, nos hemos comunicado como pudimos cuando recién estaba aprendiendo mis primeras palabras.

También cuando uno esta en situación de ruta, como me gusta llamarlo, no solo los conductores son los que forman parte del viaje sino toda esa gente que te encontrás en una estación de servicio o a fuera de las ciudades, que te ayudan en el viaje aún en lo más mínimo ya sea aconsejarte con una dirección, una sonrisa o una buena energía. Hace dos años que viajo haciendo autostop, por lo que estoy llena de historias: si quieren leer más acerca de mis viajes a dedo, acá encontrarán algunas historias viajando a dedo por Perú y acá por Argentina. Pero a continuación voy a contar algunas historias locas e inusuales que me pasaron en Brasil.

15 cosas que me pasaron viajando a dedo por Brasil

1) Que te levanten y cuando subas al camión ya haya una pareja de viajeros adentro. Que seamos cuatro personas dentro del camión, y el conductor haga la cena y el desayuno para todos.

2) Que el conductor te cuente que había matado a una persona hace mucho tiempo y por eso lo llamaban Bandido.

3) Estar haciendo dedo y terminar con el conductor y sus amigos en una playa nudista.

4) Que te lleven a un bar de antigüedades y curiosidades en un pueblo perdido en el medio de la ruta, y después el conductor te lleve a su casa chacra con laguna privada y te quedes a cenar y a dormir. Todo eso solo después de una hora de conocerte.

Autostop. Viajando a dedo por Brasil

Rutas del mundo.Viajando a autostop por Brasil.

5) Encontrarte de casualidad en el medio de una ciudad muy grande a un camionero que dos meses atrás te había llevado a otro lugar. Quedarse compartiendo y tomando cerveza toda la tarde.

6) Que una pareja pare y te lleve sólo porque estaba lloviendo y pensaron que tenías un bebe. Que terminen sacándote fotos para mostrarle a los amigos de la primera vez que habían llevado a un extraño.

7) Dormir una noche en un auto 0 km. Recién salido de fabrica, que estaba siendo transportado por una cigüeña, la cual conducía Rubens, con quien compartí más de 15 horas de viaje.

8) Llegar a una estación de servicio, que se te acerque un guardia y sin decirte ni siquiera hola, te eche del lugar.

9) Que te regalen más de 50 reales (como 20 dólares). Más de dos veces.

10) Sin estar haciendo dedo, sólo caminando por un pueblo con la mochila en la espalda, pase un señor mayor, te levante y suba al auto. Terminar dando un paseo por todo un lago cerca de la ciudad, que te compre comida y te deje en una estación de servicio sobre la ruta. Que 30 minutos después vuelva, te lleve 20 km más adelante a otra estación de servicio y hable con los trabajadores para terminar consiguiendote un cuarto donde dormir.

11) Qué por preguntar si podía armar la carpa afuera de un restaurante de una estación de servicio, los dueños te inviten a comer y después de varias charlas, que te inviten a su casa a dormir.

12) Mientras estaba caminando con la mochila en dirección a un mejor lugar para hacer dedo, que pare un auto para preguntarte si tenías encendedor. Como tenía fósforos, que te subas al auto y dejen 20 km más adelante.

13) Que te dejen en un puesto de servicio, que un camionero que no conoces te empiece a dar charla y te diga que podes dormir dentro del trailer del camión, que es más seguro que armar la carpa afuera. Que te despiertes y ya tenga el desayuno preparado.

14) Que espontáneamente te regalen comida.

15) Que dos veces en el mismo día y con más de 150 km de diferencia, te levante y lleve el mismo auto.

Todos ellos son los que hacen, a pesar de los días difíciles de estar parada bajo el sol por horas, llena de cansancio y hambre, de tres o cuatro días durmiendo en carpa afuera de estaciones de servicio, que viajar a dedo sea memorable y sea el modo de viaje elegido. Que todos ellos verifiquen que hay muchísima gente buena en el mundo, dispuesta a ayudar al otro y que solo hay que encontrársela. Que se preocupen y cuiden de uno aún sin conocerte demasiado. Que hacen que el camino sea mucho más fácil. De más esta decir que si alguna vez tuve miedo o dudas de salir a la ruta a hacer dedo, hoy en día me parece lo más natural del mundo, como si toda la vida hubiera hecho autostop.

Autoestop. Haciendo dedo por Brasil. Carona por Brasil.

Rutas difíciles si las hay … autopista Curtiba- Sao Paulo. A veces aunque camines y camines por encontrar un buen lugar para pararte y no encontras, no queda otra que quedarte ahí con toda la fe del mundo que alguien va a parar. Por experiencia pudo decir, que SIEMPRE alguien para, aunque estés parado en el peor lugar del mundo.

Autoestop. Viajando a dedo por Brasil.

En algún camión de los tantos que me he subido. Muchos de los conductores siempre escriben por Facebook o Whastapp para preguntar por dónde estamos o cómo andamos.

Autoestop. Viajando a dedo por Brasil

Joseph, quien a pesar de ya llevar a dos chicos, un carioca y una francesa, nos llevo igual. Compartimos muchas horas todos juntos, ¡hasta armamos la carpa al lado del camión!

Autoestop. Viajando a dedo por Brasil

Siempre con el pulgar bien arriba, mucha buena energía y una sonrisa esperando a nuestro próximo conductor.


5 comentarios

curador76 · agosto 27, 2017 a las 9:22 pm

Espectacular que buen viaje muy buena historia de vida

Diana · noviembre 10, 2018 a las 1:05 pm

Quede motivada con tu experiencia por Brasil, en enero tomaré mis cosas e iré en busca de aventuras

    Macarena · noviembre 11, 2018 a las 12:43 pm

    Me alegro, espero que tengas muchas experiencias nuevas 🙂

Una aventura hacia los Lençois Maranhenses – De mochila y sin coordenadas · agosto 11, 2017 a las 9:34 pm

[…] Creo que la aventura de llegar a los Lençois fue más emocionante que conocerlos en sí. Bueno, a esta altura del viaje ya bien se que lo más importante es el camino y no el destino: las cosas más emocionantes y memorables pasan en el trayecto de llegar a X lugar, como todo lo que me ha pasado viajando a dedo por Brasil. […]

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