De pueblos sin fama

Hay pueblos que uno conoce viajando que no tienen ningún tipo de interés para el ojo del viajero turístico: no es histórico, no hay playas ni montañas bonitas, no es popular por algún tipo de fiesta o tradición, simplemente es. Es como cualquier otro pueblo que podemos encontrar en nuestra provincia, esos que no nos gustan, que no encontramos atractivos, que nos parecen aburridos.
Así que cuando le describí eso mismo a mi papa de Cruz das almas y le dije que hace más de una semana que estábamos acá, inmediatamente me pregunto: ¿Y qué hacen?
Y nada pa, la verdad que nada. A veces no queremos conocer nada que haya que conocer. A veces no me interesa salir a conocer los museos, casas e iglesias que dicen que hay que conocer. A veces nos encontramos con cosas mejores.
A veces conocemos a unos chicos que viajan en combi y pegamos buena onda. Y más buena onda pegamos, cuando conocemos Ana Maria y Moreno, que nos invitan a quedarnos en su casa, sin conocernos, en un pueblo a 7km de la ciudad.
Y a veces solo queremos compartir. Sentirnos en casa. Protegidos y queridos como si estuviéramos con ustedes, nuestros papas. Queremos cocinar y contar anécdotas. Y escuchar algunas otras. Queremos compartir conocimiento. Y aprender algunas cosas nuevas. Queremos escuchar a una mujer que con 19 años, hace 40 años atrás, se fue a dedo desde Sao Paulo hasta Buenos Aires a cantar tango. Y que ahora ama y cuida a la naturaleza como si fuera su hija. Que nos tiene todas las mañanas a los chicos de la combi, Ade y Pablo, a Moreno su compañero de la vida y a nosotros, preparados desayunos contundentes: zapallo, cuscus, yuca, papa, banana, jugo natural, café. Y que a la noche nos encargamos nosotros de hacer unas pizzas, unas empanadas, unas sopa y pillas chilenas.
Que preferimos no conocer una iglesia cristiana conocidísima, popular en todas las revistas y guías de viaje, para sí conocer templos y religiones ajenas. Para concurrir a misas con cantos extraños, y así conocer más a la persona que nos esta invitando. Para hacer todos juntos un viaje en combi hacia pueblos parados en el tiempo.
Que a veces queremos frenar un poquito y disfrutar cuando el trabajo va bien, porque eso siempre pasa en las ciudades no turísticas, donde uno es como una novedad y hasta ellos mismos, sus moradores, te hacen la misma pregunta que vos hiciste, papá: ¿Y qué los trajo a Cruz das Almas? ¿Pero por qué están acá?

Y que, incluso, a veces, nos cuesta irnos de estos lugares. Dejar amigos que nos encariñamos rápidamente para quien saber cuando volver a verlos. Por que cada uno está haciendo su historia y su camino.
Por eso papá, también viajamos. Y paramos y nos quedamos en estos lugares. Para que ellos formen parte para siempre de este viaje.

Encuentros de viaje en Bahia, Brasil.
La casa de Ana María y Moreno. Ella, con sus plantas y su huerta, dedicada a amar y cuidar la naturaleza, un día me dijo: ” Venimos de la naturaleza y en ella morimos, lo mejor es estar en armonía durante toda la vida”
Desayunos típicos en el nordeste de Brasil
Los desayunos: cuscus ( hecho de harina de maíz, típico en los desayunos nordestinos de Brasil), zapallo, banana y té. Todo fresco, recien preparado.
Paseos en Combi, Brasil
Pablo, Ale y Moreno, en la combi. Nosotras, las chicas, ibamos atrás. Día de paseo a Cachoeira, un pequeño poblado cerca de Cruz Das Almas.
Viajar, Slow travel.
Amigos del camino. En este orden: Ana María, Adela, Moreno, Yo, y Ale. La mejor de las fotos que pude rescatar. Y que decir más que: muita saudade de voces.

 

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