Crónica de un día cualquiera en Arrail d´Ajuda

Me levanto a las 8/9 de la mañana, dependiendo de la bravura del sol y buscando aire abro la carpa en busca de un poco de calma a este calor.
Cuando ya no aguanto más el sol en mi cabeza, calentando todo el interior, me levanto, salgo de la carpa y voy en dirección a la playa, mejor dicho: al mar. Yo ya estoy en la playa, hice de ella mi hogar. Camino unos metros y ya siento el agua en mis tobillos, y aún medio dormida, me sumerjo. Estoy un rato ahí, nadando, despabilandome y refrescando en un mar tranquilo y apacible. No hay olas a la vista, solo quietud y transparencia.

Playa arrail d' ajuda, Brasil.
Kilómetros de playa desierta. Playa de apaga fogo.

Salgo y me quedo un ratito al sol. Vuelvo a la carpa y veo si mi compañero ya está despierto o si alguien de todos los demás chicos que acampan con nosotros – quienes a lo largo de los días van cambiando: algunos siguen viaje pero llegan otros nuevos, a los cuales no dudamos en traerlos a nuestro pequeño paraíso personal- ya despertó.
Agarro botellas de plástico y voy caminando por la playa 500 metros a la izquierda hasta un posada. Aprovecho y me quito la sal del cuerpo en una ducha, a veces hasta me baño. Pido agua y me dan helada y otra a temperatura ambiente que usaré para calentar y hacer café o té. Vuelvo. Ale ya está despierto. Si están Jacky y Gabi, él ya consiguió leña para prender el fuego y desayunamos café, con algo que compramos la noche anterior (si lo recordamos) o algún valiente va a buscar algo a la panadería a unas 5 cuadras. Es cara, pero por lo menos pan y alguna boludes para echarle tiene.

Arrail d'ajuda Brasil
Puede que las fotos no estén en la mejor calidad, ya que se me rompió el celular y perdí todas las fotos de ese período y éstas son las que subí a facebook.

Si estamos con Suri, tenemos el placer de desayunar con mate. Sea con quien estemos compartiendo los días, el desayuno ( o cafe do mahana ) siempre se prolonga, sobremesa de desayuno, alrededor de hora, hora y media, entre charlas, anécdotas y debates. Seguramente entre tanto bla bla bla ya se hizo el mediodía. No nos damos cuenta porque estamos abajo de un árbol que cubre gran parte de nuestro camping de sombra.
Algunos días agarro los mangueros con mis pulseras y salgo a vender por la playa. Camino mucho, quizá como 3 kilómetros. De araçaipe paso por playa los pescadores, después por Mucuge y si tengo ganas sigo hasta Pitinga, la playa más linda para mi. En el medio voy conociendo gente, charlando y saludando a conocidos. Es que en un pueblo tan chico, después de unas semanas vendiendo por la playa, ya me conozco a algunos vendedores y nativos.
Otros días, en cambio, sino salgo a vender, sale Ale. Otros días no sale ninguno y nos quedamos en la playa, tejiendo, haciendo algo de comer, disfrutando del mar. Es que como no pagamos alojamiento sólo nos tenemos que preocupar por un poco de plata para la comida y para eso, con poco alcanza. Y si somos varios, cada uno pone un poco, y ya es suficiente para hacer un buen almuerzo (o almuerzo- merienda, más bien).

Playa de Pitinga, Arrail d´ajuda
Playa de Pitinga,rodeada de acantilados de arena roja. Hermoso.
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Vista desde el centro de Arrail d´ ajuda. Mucho verde ¿no?

Cuando ya esta empezando a oscurecer, alrededor de las 17 horas, preparamos nuestro parche, es decir, las artesanías, y vamos a la plaza de Arrail. Son como 3 kilómetros con una subida bastante pronunciada en el último tramo, así que vamos caminando por la calle intentando agarrar alguna carona (hacer dedo) que nos alcance hasta allá. A veces resulta y a veces hay que caminar.

Arrail d' Ajuda BRasil
Trabajando un poco en la noche de Porto Seguro.

Nos quedamos ahí con nuestro paño hasta las 22 o 23 horas, dependiendo la gente y las ganas. Compartimos con los demás chicos que están ahí y que también están viajando. Algunas veces organizamos y hacemos una cena entre todos. Unos choripan con salsa criolla. Unos fideos con boloñesa. Arroz con pollo. Un atún a la parrilla. Vamos al rodizio de pizza. Lo que se nos ocurra. Otras veces, si es jueves, compramos algo para tomar y vamos a escuchar y bailar forro (música y baile típico del nordeste brasilero)
Hay otros días, en cambio, que hacemos lo mismo pero en camino inverso. No caminamos hacia Arrail d´Ajuda sino para el otro lado, hacia la balsa que nos cruza en 10 minutos hasta Porto Seguro. El ritual no es el mismo pero es parecido. Es que a veces hay más movimiento de gente ahí, y se puede trabajar mejor. Y en Porto Seguro, también tenemos amigos viajeros. La cantidad de gente que conocí ese tiempo en Arrail/ Porto seguro es muchísima.

Balsa Arrail d'ajuda Porto seguro
Ale ya preparado en la balsa para ir a Porto Seguro. Esa es de sólo peatones, asique no es más de 10 minutos.
atardecer en Arrail d'ajuda
Atardeceres de en sueño en la balsa. HERMOSO
Balsa arrail d'ajuda- Porto Seguro
Vista desde la balsa de Porto Seguro.

Ya alrededor de las 22 volvemos a la balsa para cruzar nuevamente. Si tenemos suerte conseguimos quien nos lleve, sino, es caminar para llegar a nuestra carpa en nuestra playa privada. La llamo así porque imagínense: el mar,la arena y todas palmeras unas al lado de otras, que de repente un pequeño caminito lleve hacia adentro, a un cuadrado de arena de 30x20metros (estoy inventando las medidas jaja. Ni idea, pero imagínense que pueden llegar a entrar 5 carpas a la vez) con un árbol viejo y grande en el medio. Si la gente llegaba por error ahí, pensando que era una salida de la playa hacia la calle, nos pedía perdón y retrocedía rápidamente. Era nuestro lugar, seguro,cómodo y perfecto. Viví dos meses en la playa. Siempre que decíamos que era hora de partir, conocíamos a alguien que nos hacía quedar. Quedarnos simplemente para compartir. Porque para eso viajamos también. Para conocer gente. Para hacer amigos. Para aprender. Para estar. Y en Arrail, me encariñé con la vida a ritmo lento, un ritmo pausado en comparación con el de las grandes ciudades.

Porto Seguro Brasil
Callecitas del centro histórico de Porto Seguro y zona donde trabajabamos por la noche ya que hay muchisimo movimiento.
Arrail d' ajuda
En medio de esas palmeras habia un caminito de arena que llevaba a nuestro camping personal.
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8 comentarios en “Crónica de un día cualquiera en Arrail d´Ajuda

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