Una de las cosas más lindas que tiene viajar sin planes, sin tiempo, a autostop ( a carona aquí en Brasil) es que vas conociendo lugares que antes de salir de viajes no sabías ni que existían.

Quizá peque de ignorante, porque Curitiba es una de las ciudades más grandes del sur de Brasil, con más de 2 millones de habitantes, y yo nunca le había prestado atención hasta el momento en que agarré un mapa de Brasil y noté que, en nuestro recorrido de punta a punta del país de la samba, las caipiriñas y feijoada, luego de mi paso por Florianópolis, pasando algunos balnearios, la otra ciudad que había antes de Sao Pablo, era la gran Curitiba.

No sabía que esperar de ella pero con seguridad no contaba con que sea una de las ciudades más frías y ecológicas de Brasil. La ciudad es, prácticamente, un pulmón. Un seguimiento de parques y parques. Camine por donde camine me encuentro con una plaza, un espacio público de puro verde creado para aprovechar esos lugares que quedan olvidados y apartados en el crecimiento desmesurado que sufren las ciudades. Bosques en el medio de la ciudad, que al adentrarse en ellos, se te olvida por un momento donde estás, el ruido y el bullicio de la gente, de los autos y del propio ir y venir de la ciudad.

Curitiba es, además, mescla de antiguo y moderno. Tiene el primer centro cívico del país, que luego sería ejemplo para Brasilia, primer ciudad organizada y creada antes de ser poblada, donde se agrupan los edificios que se ocupan de la vida administrativa y judicial de la ciudad y del estado de Paraná,  arquitectónicamente novedosos que funcionan como punto de visita indiscutido.

Y más allá, no tan lejos, a solo 20 cuadras (digo “solo” porque me he acostumbrado a caminar más de 5 kilómetros diarios, con o sin mochila en la espalda) encontrás el centro histórico, sus iglesias, facultades y bibliotecas, la peatonal XV de novembro,  la gente yendo y viniendo, hombres gritando y publicitando buffet libres a 6 reales, la música, los vendedores, las bufandas y gorros de lana para hacerle frente a este frío y lluvia de locos, que a veces llega a menos de 10 grados. Y vos que no trajiste abrigo porque venías a Brasil y al pensar en él lo primero que se te venía a la cabeza era playas, calor y frutas, y de nuevo peco de ignorante porque en un país tan amplio y variado como éste reducirlo todo a esta imagen es vergonzoso.

 Les dejo algunas fotos de lo que fue mi paso (de unas dos semanas) en esta ciudad…

Palacio de la libertad

Palacio de la Libertad en el centro histórico, funciona hoy como centro cultural. Fue la primera sede de la municipalidad.

Jardin Botánico.

Entrada al Jardín Botánico de la ciudad.

Jardín Botánico. Curitiba

El increíble invernadero de el Jardín Botánico. Automáticamente mi memoria voló al Conservatorio de Flores del Golden Gate Park, en la ciudad de San Francisco.

Jardín Botánico, Curitiba

Más más y más del Jardín Botánico.

Jardín Botanico, Curitiba

Todo tan verde y tan prolijito

Jardín Botánico, Curitiba

Jardín Botánico, Curitiba

Mercado Municipal, Curitiba

El Mercado Municipal de la ciudad. A diferencia de otros mercados de países sudamericanos, por momentos siento que le falta un poco de ruido, de lío, de mugre. Es todo muy ordenadito y limpio. Pero acá pude encontrar un poco de yerba, ya que en el sur de Brasil es muy común tomar mate (chimarrão) también, aunque la yerba es un poco diferente.

Centro historico, curitiba

La vista desde un lugar cerca de Largo da Ordem, en el centro histórico de Curitiba.

Feria de artesanos, largo de Ordem, Curitiba

Fachada en Largo da Ordem,  por esa callecita todos los domingos se hace una de las ferias de artesanos más grande de Brasil.

Peatonal XV de novembro, curitiba

Peatonal XV de novembro, también conocida como Rua das flores, en el centro histórico de la ciudad.

Bondinho da leitura, Curitiba

Bondinho da Leitura, en la peatonal principal. Originalmente, estaba destinado a un punto de
entretenimiento para los niños mientras sus padres hacían compras u otras cosas en el centro de la ciudad. Hoy en día, es una biblioteca de uso gratuito.

Passeio Publico, curitiba

Passeio Publico, el primer parque de Curitiba. Un lugar muy lindo pero poco cuidado, y que me generó muchas contradicciones. En su interior, tienes decenas de diferentes aves, muchas que en mi vida había visto, como tucanes, loros, pavos reales, pero lamentablemente, además del hecho que están encerradas, lo están en jaulas demasiado pequeñas para su tamaño ( o para 7 aves juntas)

Museo de Oscar Niemeyer en Curitiba

El museo Oscar Niemeyer, un arquitecto muy famoso oriundo de Brasil y muchas de sus obras están desparramadas en las grandes ciudades brasileras, Al museo no entré, porque no suelo ir a estos lugares a menos que sean gratis pero he escuchado que realmente vale la pena las exposiciones que se encuentran adentro. También conocido como Museo del ojo.

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2 comentarios

Vilma Rossi · junio 25, 2016 a las 3:57 pm

Lindas fotos y comentarios..como siempre Viajando con vos!

Despedida de un viaje infinito por Brasil – De mochila y sin coordenadas · octubre 28, 2017 a las 12:42 pm

[…] año y medio atrás parecía tan difícil lograr aprenderlo, esos días en Florianópolis o Curitiba que me costaba un mundo comunicarme con la gente porque no me entendían ni yo les entendía a […]

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