Después de casi un día de viaje en camión desde la ciudad de Pelotas llegamos a Florianópolis. Al ser una isla, nos imaginábamos un lugar medianamente pequeño donde las distancias se podrían cubrir a pie o con 20 minutos de ómnibus, pero no más que eso. Por el contrario, nos encontramos con una isla gigante donde ir a un lado a otro te demoraba una hora o más y era casi imposible llegar caminando de un lado de la isla a otra. De todas formas, la isla es hermosa y tiene mas de 15 playas para recorrer y visitar.

La isla se divide en lado norte, este, sur y el centro. Decidimos quedarnos en el lado este, en Barra do Lagoa, un barrio muy tranquilo pero con una playa hermosa. Muy cerca, a unos 20 minutos en ómnibus, esta Lagoa da conceicao, donde rodeando el lago se encuentran bares, restaurantes, negocios, etc.

Toda la isla es muy turística, aunque en mayo, cuando nosotros estuvimos, es temporada baja (incluso llega a hacer bastante frío, definitivamente no es temporada de playa) y no se ven tantos turistas. Para mi mucho mejor, no imagino lo atiborradas de gente que deben estar estas playas en plena temporada, y prefiero la calma y tranquilidad para ir caminando a mi antojo sin que me acechen los vendedores.

Estuvimos 10 días en la isla y conocí un poco del sur, del este y del centro. A la parte norte de la isla no fui, aunque dicen que es de las más caras y turísticas, con playas como Jurerê, Ingleses y Canasvieiras.

Les dejo un par de fotos de lo que fueron estos (o esos, ya paso un mes) días en la isla.

Barra do Lagoa, Florianapolis.

En barra do Lagoa, al este de Florianópolis.

Barra do Lagoa, Florianapolis

Barra do Lagoa. El caminito al lado del lago que termina en el mar.

Barra do Lagoa, Florianapolis.

Barra do Lagoa, es uno de los puntos de más pesca en la Isla. La pesca es artesanal, estos hombres esperan parados horas y horas en busca de divisar algún pez, Tainha específicamente, y solo ese es el momento de tirar la red. Son más veces las que se les escapa la oportunidad de la que salen victoriosos. Me senté allí un buen rato y ejercité con ellos mi paciencia.

Playa barra do Lagoa, Florianapolis.

Algunas de las playas de Barra do Lagoa. Esta se encuentra un poco mas escondida, entre los morros.

Barra do Lagoa, Florianapolis.

Después de la playa de Barra, caminando un poco entre los morros por un pequeño sendero, llegas a las Piscinas Naturales.

Barra do Lagoa, Florianapolis

Y cuando llega la tarde…. esas mesitas para jugar ya sea a las damas o a las cartas, son bastantes típicas en el sur de Brasil.

Morro da cruz, Florianapolis

Vista de la unión del continente con la Isla de Florianapolis, desde el morro da Cruz, en el centro de la ciudad.

mercado municipal de Florianapolis

El mercado municipal de la ciudad, en el centro. Su estructura es bastante similar a otros mercados del sur de Brasil

Santo Antonio do Lisboa, Florianapolis

Un poco más al norte del centro de la ciudad esta Santo Antonio de Lisboa, la parte más colonial de la ciudad y donde cultivan sus propios mariscos, como camarones y ostras.

Santo Antonio de Lisboa, Florianapolis

La playa de Santo Antonio de Lisboa.

Florianapolis, Barra do Lagoa

Casitas en los morros con la playa al lado.

Barra do Lagos, Florianapolis.

Atardecer en la playa de Barra do Lagoa.

Info Util:

  • Florianópolis tiene un organizado sistema de transporte. Cada lado de la isla tiene su terminal, a donde llegan todos los ómnibus. Desde allí podes hacer combinaciones hacia cualquiera otra terminal en otro lado de la isla. La terminal central es TICEN, y por ejemplo, para ir desde allí hasta el lado este de la isla, tenés que tomarte un ómnibus hasta la terminal TILAG, que queda en Lagoa da Conceicão, y desde ahí tomarte otro hacia la playa que quieras ir (en nuestro caso, Barra do Lagoa). El transporte es bastante organizado, ya que en las terminales tienen los horarios en que salen cada coche, y el boleto cuesta 3,50 reales.
  • Donde Hospedarse: En Barra do Lagoa, nos alojamos en una pousada llamada Beira Rio, a unas dos cuadras de la playa. Por 20 reales por persona, una habitación para dos, con baño compartido con agua caliente, cocina y wifi. Es de lo más barato que hay. De todas formas, en algunas playas siempre esta la posibilidad de acampar.

7 comentarios

Nora · junio 6, 2016 a las 10:24 pm

Bravo Maca!!! Además de excelentes relatos, bellísimas fotos en perfecta concordancia con los epígrafes!! Abrazo

    macatorrente · junio 8, 2016 a las 10:38 am

    Gracias Nora!! Que bueno que te guste y que una profe de letras me diga que esta bien! Beso grande y gracias por leer!

Cidrás · junio 8, 2016 a las 10:17 am

qué bonito viaje, preciosas fotos.
Pelotas me hace gracia porque me recuerda a una canción que a veces me cantaba mi padre… un poco picarona jajaja saludos!!
aquí te la dejo… jaja
https://www.youtube.com/watch?v=eCXfxVkiFx0

    macatorrente · junio 8, 2016 a las 10:43 am

    jajaja que divertida canción!
    Gracias por leer, me alegra que te haya gustado! Brasil es hermoso!

      Cidrás · junio 8, 2016 a las 10:43 am

      Espero tener la.suerte de visitarlo algún día! 😉

Manuel navarrete · septiembre 28, 2018 a las 12:05 am

Maravilloso, muy buenos datos se agradece seguire leyendo saludos

Descubriendo Curitiba – De mochila y sin coordenadas · mayo 16, 2017 a las 1:03 am

[…] en nuestro recorrido de punta a punta del país de la samba, las caipiriñas y feijoada, luego de mi paso por Florianópolis, pasando algunos balnearios, la otra ciudad que había antes de Sao Pablo, era la gran […]

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