Un mes de viaje: reflexiones

Un nuevo mes de viaje, ¿o ya son como 16?.  Escribo esto dentro de una carpa mientras afuera llueve acá en Brasil.

Llueve hoy o hace un mes que no para de llover, ya perdí la cuenta de cuantos fueron los días de sol. Pero sí, efectivamente, desde que me fui de Buenos Aires emprendiendo un nuevo viaje (o el mismo pero continuado) que la lluvia no para de pisarme los talones. Le intento escapar, pero de todas formas me alcanza. Y creo que ya me acostumbre (en realidad todavía sigo puteando una y otra vez cuando se me mojan las cosas). Pero, de todas formas, llegue a la conclusión de lo terrible y desesperante que puede ser una tormenta cuando estas viajando y no tenes más que una mochila, una carpa y la enorme convicción que pasará. Cuando la lluvia te encuentra en la calle y toda tu mochila con tus cosas se empiezan a mojar, cuando estás dentro de la carpa y escuchas como lentamente la lluvia empieza a caer con más y más fuerza y el suelo se vuelve húmedo, llegás a pensar que el agua va a entrar, te vas a mojar ( y todo a su vez), es de noche, y qué vas a hacer…
Y la lluvia, entonces. Vaya a donde vaya ella llega conmigo. No para de encontrarme.
Pero nunca es mucho más que todo eso, o siempre, por suerte, aparece alguien. Y te ayuda. Y una vez más, pensás, que lindo que es viajar y que suceda todo esto. Aún en lo terrible y desesperante, siempre aparece lo bueno y con ello llega la calma. Y es el brazo amigo que llega sin pedirte nada a cambio. Y uno que agarra y aprieta su mano bien fuerte y se deja ayudar aún mostrándose indefenso y vulnerable.

Un mes después y continua el viaje, ese que empece hace 16 meses. Aún estando 3 meses en casa, rodeada de familia, amigos y amor, creo que siempre he estado de viaje.
La decisión se había tomado en el transcurso de esos primeros 11 meses viajando y en estos 3 meses sólo quedaba hacerla firme y definitiva: cerrar todo aquello que había dejado inconcluso la primera vez, y retomar vuelo, otra vez.
Y así fue. Simbólicamente vender y regalar todas tus cosas, todo tu ropa, es fuerte. Fue más difícil que la primera vez, cuando simplemente no volví y lo deje todo patas para arriba. Pero es parte del desapego que implica el viaje: aprender a vivir con menos.
Aceptar de nuevo lo que ya sabes, pero te lo repetís para reafirmarlo: que sí, dejaste la facultad y eso no es el fin del mundo. Sino el comienzo de todo.
Que sí, ya no vivís en Buenos Aires. Que ya no tenes tu lugar para volver porque ya no hay nada allí propio, y aunque todos te digan que cuando vuelvas te quedas en su casa, sabes que no es lo mismo. Que más que un departamento lo que dejaste atrás es una etapa: que la vida como chica universitaria (y todo lo que ello significa) terminó.
Y como dije,todo esto ya lo sabías, pero ahora es un hecho: lo palpas, lo sentís y lo reafirmas.
Y entonces sí, es así: vivís viajando. Todavía no sabés muy bien cómo funciona ni qué contestar cuando la gente te pregunta dónde vivís ya que ya no estás más de tres meses en un mismo país o en un mismo lugar, pero en definitiva, tu vida la estás armando mientras viajas.
Y ahora que ya pasó un mes de nuevo (pero son entonces 16!!) estás feliz.
Y pensás, sino fuera por esta maldita lluvia que no para de seguirte, cuanta gente no hubieras conocido. Y cuánto menos habrías vivido. Y cuántas menos anécdotas para contar. Porque al fin de cuentas, aunque suene trillado, la vida es eso: sumar momentos, experiencias. Y yo lo hago viajando: la mejor forma en que me sale.

Y ahora que ya pasó un mes, me pregunto: ¿sólo un mes?
Es que viajando el tiempo se vuelve más denso, mucho más profundo. Como si de alguna forma coexistieran dos tiempos paralelos: el tiempo cronológico, el que marca el calendario gregoriano para nosotros los de este lado del mundo, y el tiempo interno, cuando uno esta de viaje.
El primero me muestra los días pasando uno atrás otro, con cada amanecer es un nuevo día y estos nacen con la misma rapidez que mueren y que sí, ya son 30 los míos. Y no me lo creo. Paso todo tan rápido que pareciera ayer cuando estaba desocupando el departamento y organizando el viaje. Y el segundo, en cambio, pasa tan lento que no entendés como todos esos kilómetros caben en estos 30 días. Que un mes es muy poco para medir todo lo vivido. Que la lluvia que no te dejaba salir de una casa y te tenía atrapada (pero en hospitalarias manos) no fue hace dos semanas sino como hace dos meses. Y los días entonces, adquieren espesor y se ensanchan, y en 30 días caben mucho más que 30 historias.
Percibo entonces, como un mismo tiempo se bifurca y pasa a coexistir paralelamente y según a los hechos que me refiera es como mido el paso del tiempo. Lo bueno es que la rapidez del tiempo cronológico no me asusta ni me apura: no tengo tiempos límites ni fechas programadas, tampoco tengo una llegada ni un destino fijo, sino más bien, este es el camino al encuentro del mundo y las ganas de vivir ese camino.
Y ahora ya pasaron 30 días ( o 468 días) y más de 2000 kilómetros recorridos a dedo y atrás quedo Argentina y también mi paso por Uruguay. Hoy es Brasil y todavía mas de 3000 kilómetros por caminar.

Carpa en playa de florianopolis, Pantano do sul.
Algunas veces toca armar la carpa en la playa. En Pantano do Sul, al sur de la Isla de Florianópolis. De 3 días que estuvimos acampando, 2 días llovió.
Carpas en la intemperie, viajando a dedo por Brasil
Otras veces se arma donde se puede… y al otro día te levantas rodeada de vacas y caballos. Esto fue el primer día que llegamos a Brasil, en Santa Vitoria do Palmar. Por supuesto, una tremenda tormenta nos agarró esa noche.
Atardecer en Florianapolis, en Morro da Cruz.
Y en un mes de viaje he visto muchos atardeceres… éste es desde el Morro da Cruz, en Florianópolis, donde se puede ver parte del continente y el puente que lo une con la Isla.

 

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10 comentarios en “Un mes de viaje: reflexiones

      1. hola maca sabemos q` estàs bien , pero querìamos saludarte y desearte muchas felicidades,
        aunque estàs lejos siempre estàs presente , solo deseamos que tengas un lindo fin de año,
        y un mejor nuevo año , te mandamos todo nuestro cariño y un gran, gran abrazo, esperando
        verte pronto……………….IRMA y MARIO

        Le gusta a 1 persona

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