Carta a Evanston

Llegue a Estados Unidos este junio de 2015 sin planearlo y sin buscarlo. Viajaba por Colombia, llevaba unos 5 meses de viaje y sentía que necesitaba parar un poco, estar quieta en el mismo lugar. El viaje había revolucionado y puesto todo patas para arriba. Necesitaba sentir un lugar como mío y llevar una vida tranquila sin tantas idas y venidas. Hacer cosas simples, como ir al cine, quedarme encerrada todo el día – o dos – en casa mirando series y escuchando música, comer algo tan simple como una tarta de verduras o cocinar algo al horno (la cocina a horno no es algo muy usado en países como Colombia, Ecuador o Perú, muchos de los lugares en los que estuve solo tenían unas garrafas y eso era suficiente) y lo más importante, sentir un lugar como mi pequeño hogar.

Y llegué a Evanston, que me dio todo eso que venía a buscar. La verdad es que, fue Evanston pero bien podría haber sido algún lugar en Colombia o simplemente cualquier lugar por ahí. Pero fue esta la oportunidad que se dio, todo cerraba, agarré las cosas, tramité mi visa turista y me tomé un avión.

Evanston es una ciudad de los suburbios de Chicago, pero para mi, es más bien, un barrio grande y coqueto. Si bien tiene alrededor de 100 mil habitantes, tiene aires de pueblo que te hacen sentir como en casa. La gente te conoce, te pregunta cómo estas, para dónde sigue el viaje, siempre con una sonrisa. Un domingo a la tarde se respira paz y por las noches podés escuchar el ruido incesante de los insectos y cruzarte con ardillas y mapaches. Y mirar el cielo, es ver aviones yendo y viniendo a cada minuto, lo que me recuerda la inmensidad del lugar en donde estoy. Cuando venía en el avión y a medida que descendíamos al aeropuerto de Chicago, para todo lado que dirigía la vista veía casas y casas, todo bien planeado y siguiendo un estricto patrón de construcción: igual a los barrios que vemos en películas y series, a lo desperate housewives.

La vida pareciera transcurrir a ritmo lento pero seguro, largas caminatas al lado de el gran Michigan Lake o bicicleteadas hacia alguno de los tantos parques. Desde que llegue me pareció un lugar familiar pero con solo tomarte el metro en unas pocas estaciones ya estas en la gran Chicago sintiendo el anonimato de nuevo y viviendo al compás de las prisas de las grandes ciudades. De veranos cortos – solo un mes y monedas–  e inviernos largos y fríos. Amé como odié sus lluvias fuertes, transitorias e inesperadas. Llegué a Evanston sin imaginarme mucho con que tipo de lugar me iba a encontrar y si lo pienso ahora, no recuerdo como imaginaba que sería pero hallé un lugar acogedor, amable, tranquilo y sencillo.

Ahora que me estoy despidiendo de esta bonita ciudad, en la que nunca pensé que viviría tres meses y medio, me irrumpe un poco la melancolía y se mezcla con las ganas de seguir viajando, seguir explorando y sumando experiencias.

¿Qué es lo que dejamos atrás cuando cruzamos cada frontera? Cada momento parece dividido en dos: la melancolía por lo que fue dejado atrás y la emoción de entrar en una nueva tierra. Ernesto Che Guevara, diarios de motocicleta.

viajes a chicago,mochilera
Evanston en un atardecer de verano.
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Downtown Evanston, desde el segundo piso de la librería Barnes and Noble.
Evanston,Chicago
La casa donde vivi estos tres meses: ni sillas, ni mesas, solo dos colchones. Mi bicicleta atada al costado. Y sentirme como en casa.
Evanston,Estados Unidos
Caminos diarios por Evanston, de camino al gimnasio o simplemente paseando.
Evanston,Estados Unidos
Playa en el Lago Michigan. Es taaan grande que bien pudiera ser mar.
Evanston,Estados Unidos
La vista desde la ventana de casa.
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3 comentarios en “Carta a Evanston

  1. sol

    Leerte me erizo la piel, tal vez porque me sentí un poco identificada con vos pero en el sentido que, como mujer y con deseos de cumplir también mi sueño de viajar, saber que no soy la única con esos deseos de conocer y recorrer el mundo. Por un instante imagine que vos eras yo, y es que estoy a muy poquito de cumplir mi sueño. Me encuentro hoy llena de dudas, miedos, incertidumbres de lo que pueda llegar a suceder, pero mi objetivo es claro y por el momento me contiene mucho encontrar estos blogs que me hace sentir que cada vez es más y más las ganas de viajar ya que al leer las experiencias me incentiva mucho a hacerlo . Gracias por existir

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