Para llegar a Machu Picchu uno tiene diferentes opciones y maneras de hacerlo. El camino del inca, caminar y andar en caballo por la selva peruana, ir y volver en tren hasta Aguas Calientes, subir en colectivo a la montaña, ir a dedo: formas tradicionales y no tradicionales, todo según lo que se puede permitir tu bolsillo y que tipo de experiencia quieras tener.

Nosotros, como ya dije, optamos por uno de las formas mas convencionales y de las más accesibles: alrededor de 70 dólares, con descuento de estudiante, por dos días y una noche y tres comidas incluidas.

Nos pasaron a buscar en micro bien temprano de un jueves de enero, teníamos alrededor de 5-6 horas de viaje hasta la estación de trenes Hidroeléctrica. Entre curvas, descomposturas, hojas y caramelos de coca, paramos a almorzar en un restaurancito de ruta, esos que solo viven por y para el turismo. Seguimos viaje, todavía había trayecto por recorrer. El camino es largo, hermoso pero largo, y bastante tortuoso si estas sentada en los últimos asientos rebotando para todos lados como una pelota saltarina.

Una vez que llegamos a Hidroeléctrica, las opciones eran o tomarte el tren hacia Aguas Calientes (alrededor de 80 dolares ida y vuelta) o caminar al costado de las vías por alrededor de dos horas.  Por supuesto nosotros hicimos la segunda opción. El camino fue lleno de charlas, fotos, fauna, cascadas, calor y humedad. Si bien quizá es cansador, por que son alrededor de 10 kilómetros, creo que es parte del encanto para poder llegar a las ruinas. Te vas maravillando con el paisaje, las altas montañas, las coloridas mariposas revoloteando por todos lados.

Camino de Hidroeléctrica a Aguas Calientes, Perú

Caminando por las vías del tren hacia Aguas calientes, pueblo base para subir al Machu Picchu

Camino de Hidroeléctrica a Aguas Calientes, Perú

El tren que te lleva hasta Aguas calientes: precios para nada accesible para esta mochilera

Nos reunimos con el resto del grupo en la plaza principal del pueblo y nos fuimos a nuestras habitaciones de una noche. Los muchachos encargados de acomodar a todas las personas eran un poco desorganizados, así que los chicos con los que veníamos viajando desde Copacabana terminaron en un hostel y Luli y yo en otro. Una habitación, dos camas, un baño, todo normal y sencillo. Como dos camas de dos plazas es demasiado espacio y lejanía para las frías noches peruanas, con Luli terminamos durmiendo juntas como de costumbre. Por la madrugada siguiente nos esperaba un gran día, así que nos reunimos con los chicos, comimos un típico plato peruano,  nos quejamos – y resignamos – por la cerveza caliente y nos fuimos a dormir. No se si es cosa de argentinos tomar la birra fría, bien helada, pero en Bolivia y Perú que te den una cerveza caliente es moneda corriente.

El despertador sonó a las 04:15 de la madrugada y 10 minutos después, tras solo haber dormido 5 horas y con todo el cansancio del día anterior, caminamos hacia la entrada de las ruinas. Debíamos estar ahí a las 5 y hacer la fila con todos los demás expectantes viajeros hasta que abran la entrada. Como de costumbre en enero y por ser época de lluvia, esperamos en la madrugada estrenando nuestros pilotines y mojándonos un poco.

Entrada a Machu Picchu, Peru

Entrada a Machu Picchu por la madrugada.

La subida al Machu Picchu dura entre 45-60 minutos para una persona con estado físico medio. Es todo subida y son alrededor de 2000 mil escalones casi a 90 grados.

Alzar un pie y luego el otro, izquierdo, derecho, izquierdo… 20 escalones, paramos a respirar, 20 escalones, paramos.. Mirar hacia arriba  y ver remontarse hasta el infinito las escaleras. ¿Cuánto más hay que soportar? ¿Los incas no pudieron a ver construido algo más práctico? ¿Por qué mierda se les ocurrió construir su ciudad escondida en medio de las montañas? Esas y más preguntas idiotas pasaron por mi mente.

En algún momento pensé que me iba a quedar ahí, en el medio, sin poder avanzar ni bajar. Con Luli nos reíamos para no llorar, nos dábamos aliento entre nosotras y gente desconocida. Parece que les estoy contando la subida al Everest, pero realmente fue una de las cosas más difíciles que hice. Pero valió la pena. La felicidad y la satisfacción cuando subís los últimos escalones y sabes que estás a solo metros, minutos, de cumplir uno de tus sueños.

Y lo logramos. Machu Picchu es imponente. Realmente cuesta creer como construyeron y pensaron un lugar así. Totalmente digno de ser una de las 7 nuevas maravillas del mundo.

Pasamos toda la mañana ahí: escuchamos, nos informamos, nos maravillamos, nos reímos, sacamos fotos,nos relajamos, disfrutamos.

Cerca del mediodía emprendimos el regreso : volver a bajar las escaleras, lo que hicimos casi corriendo y en 20 minutos estábamos abajo, y volver a caminar las 2 horas de Aguas Calientes a Hidroeléctrica y de ahí tomar nuevamente el bus que nos llevaría hasta Cusco. Agotados, quemados, mareados pero felices.

Vista del Huayna Picchu, Perú

Huayna Picchu – montaña joven en quechua – es la montaña que se ve detrás de la ciudadela inca.

Machu Picchu,Perú.

La alegría de estar ahí..

Machu Picchu, Perú

Increible. Sin palabras. Un sueño cumplido.


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