El camino a Machu Picchu empezó en la Isla del Sol, Bolivia. Fue ahí cuando con Luli empezamos a palpar una realidad mucho más cercana y posible. En el transcurso del viaje nos encontramos con miles de viajeros con cantidad de diferentes objetivos.

Estaban los que querían llegar hasta las costas de Ecuador, los que querían dar la vuelta a Sudamérica tocando la guitarra y haciendo música,  los que auto financiaban su viaje con su propia editorial de libros y cuadernos, los que querían llegar hasta México y los que iban con destino a Machu Picchu.

Mis respuestas cuando escuchaba sus historias y proyectos eran al estilo de:

“uy que bueno!”,  “cuanta envidia, siempre quise conocer el Machu”, “¿vas a estar alrededor de 6, S E I S, meses viajando? Woowww ”

En nuestros planes nunca había estado ir a Perú y mucho menos conocer Machu Picchu, si bien era un destino con el que hace años soñaba conocer. Por ese entonces, cuando transitabamos nuestras primeras ciudades y conocíamos a nuestros primeros amigos viajeros, esos que hoy todavía recordamos, nuestra aventura tenía fecha de caducidad ya que en febrero nos esperaban compromisos en Argentina.

Los planes, de toda forma, ya se habían salido del cronograma estipulado y organizado porque nos encontrábamos en Copacabana, (Bolivia) y nosotras íbamos a pegar la vuelta después del Salar de Uyuni. No pudimos. Estábamos empezando a tomarle el gustito a viajar sin horarios, sin recetas, sin mapas ni destino.

Pero fue en la Isla del Sol en que caímos en la cuenta de que estábamos a pasitos de Perú, y no ir hasta Cuzco y conocer el Machu Picchu era una tontería y una oportunidad desperdiciada. Este era nuestro momento. Estaban servidas en la mesa todas las condiciones para hacerlo, solo había que tomar la decisión.

“ Hacé lo que te haga feliz, Maca ”

Esas fueron las palabras de mi hermana, la persona con la cual necesitaba hablar para poder tomar una decisión.

Y así fue. Esto paso un 23 de enero de principio de año y 5 días más tarde estábamos llegando a cuzco.

Y todavía hago lo que me hace feliz.

Una de las tantas frases escritas en las paredes de La Casa del Sol, en Copacabana, y que tanto giraban por mis pensamientos.

Una de las tantas frases escritas en las paredes de La Casa del Sol, en Copacabana, y que tanto giraban por mis pensamientos.


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